VOLVER AL PUNTO.

Aquellos me miraron y yo giré rápidamente…no podía permitir que me  vieran los ojos, mucho menos que me escucharan respirar. ¿Habrán estado  aquí desde hace mucho? ¿Quién los llamó? … yo no he sido. Dejé de jugar  con el sr. Muffin desde la víspera del levantamiento de Abril.
Y ya estamos en Julio.
Siguen ahí mirándome, pero no se acercan, no entiendo. Parece que  murmuran algo, pero no hay murmullos en el aire. A veces los murmullos  huelen, sueltan un olor a campanadas fúnebres, tú lo sabes , yo lo sé.  Es sudor lo que sale…¿es sudor?, necesito que se vaya la conciencia,  perder el conocimiento, regresar a mi cama.
Se están acercando… ¡Vamos , vamos, vamos!, piensa en el punto, piensa en el punto, en la cama piensa.. vamos… concéntrate. Ya están aquí…
Un mareo tremebundo, como la colisión de hadrones; diamantes que  salen disparados frente a los cristales más perplejos, su cuerpo se  estremece, era mi mujer alarmada, gritándome:
-¿Qué haces aquí?, ¿No estabas en la universidad? ¿Cómo diablos apareciste? Oh Dios … pero … ¿cómo?
Ella estaba más blanca que de costumbre y su boca estaba roja como  una patilla, las secreciones salían de su cuerpo y del cuerpo de aquel  amante, que era sólo un cuerpo.
Yo solamente pensaba en aquellos, aquellos que llegaron a mirarme, me miraron y faltó muy poco, para perder toda opción de regresar a mi punto.

por Flóres Soláno

VOLVER AL PUNTO.



Aquellos me miraron y yo giré rápidamente…no podía permitir que me vieran los ojos, mucho menos que me escucharan respirar. ¿Habrán estado aquí desde hace mucho? ¿Quién los llamó? … yo no he sido. Dejé de jugar con el sr. Muffin desde la víspera del levantamiento de Abril.

Y ya estamos en Julio.

Siguen ahí mirándome, pero no se acercan, no entiendo. Parece que murmuran algo, pero no hay murmullos en el aire. A veces los murmullos huelen, sueltan un olor a campanadas fúnebres, tú lo sabes , yo lo sé. Es sudor lo que sale…¿es sudor?, necesito que se vaya la conciencia, perder el conocimiento, regresar a mi cama.

Se están acercando¡Vamos , vamos, vamos!, piensa en el punto, piensa en el punto, en la cama piensa.. vamos… concéntrate. Ya están aquí

Un mareo tremebundo, como la colisión de hadrones; diamantes que salen disparados frente a los cristales más perplejos, su cuerpo se estremece, era mi mujer alarmada, gritándome:

-¿Qué haces aquí?, ¿No estabas en la universidad? ¿Cómo diablos apareciste? Oh Dios … pero … ¿cómo?

Ella estaba más blanca que de costumbre y su boca estaba roja como una patilla, las secreciones salían de su cuerpo y del cuerpo de aquel amante, que era sólo un cuerpo.

Yo solamente pensaba en aquellos, aquellos que llegaron a mirarme, me miraron y faltó muy poco, para perder toda opción de regresar a mi punto.



por Flóres Soláno